martes, 10 de abril de 2018

La teoría del bebé



Llevamos una semana con el bicho y aunque ya estaba arrepentido de la decisión de quedárnoslo tan sólo una hora y tres cuartos después, estoy empezando a cogerle el gusto. Al principio se hacía complicado. No es legal tener un pingüino en casa así que me siento como si fuera un alemán con una familia de judíos escondida en el sótano de mi casa en plena guerra.

Todavía no hemos encontrado un nombre, pero algo se nos ocurrirá. A pesar de que los primeros problemas son el alimento y (sobretodo) cómo resolvemos sus fantástica forma de defecar (lo explicaré en otra ocasión), mis pensamientos se centraron en intentar averiguar el porqué de la absurda decisión de quedarnos con un pingüino en casa con todo lo que ello conlleva (sea ilegal o no).

Supongo que a Germán y a mí nos ha pasado algo similar a lo que les pasa a esos amigos a los que nunca les vi interesados por niños, o que incluso les ignoraban cuando andaba algún pequeño cerca y que llegados a una edad, de golpe, quieren ser padres.

Aclarar primero que Germán y yo no somos pareja. Esto, hoy en día, hay que dejarlo claro, porque he de reconocer que el hecho de tener un compañero de piso con más pluma que el propio pingüino, ha mermado sensiblemente mis posibilidades de conocer alguna chica. Eso lo trataré en otro momento también…

Mi teoría del “interés repentino en esas cosas que se llaman niños” se basa en cuatro factores: las normas sociales, el instinto primario más animal, el asentamiento de la vida y el miedo. Lo primero es lo que más pesa. La sociedad nos dice que debemos casarnos y tener hijos (cuánto daño ha hecho la religión y Disney). La tremenda mayoría de personas que se casan y tienen hijos realmente no quieren hacerlo, pero la falta de pensamiento crítico produce un comportamiento zombie y se mueven por inercia. Por eso, a los solterones como yo, nos tratan con una condescendencia nacida de la lástima que nos tienen, porque creen que no hemos conseguido aún nada en la vida.

El instinto animal de tener descendencia lo tenemos grabado en los genes, es verdad. Pero se puede modular perfectamente, como el instinto de caza. La inteligencia nos ha hecho racionalizar muchos instintos y podría ser clave para determinar el nivel de intelecto de cada uno. Por ejemplo, siempre pensé que los cazadores tienen una evolución cerebral más corta que alguien que usa la escopeta para disparar a platos volando. Uno aún sigue con mucho de “Homo erectus” y el otro ya es más de “Homo sapiens”.

Pero el factor más determinante y que condiciona hasta los que no siguen tanto las normas sociales, es el de la rutina. Ese es que el que creo que me hizo adoptar al pájaro que no vuela.

Cuando superas la treintena y tienes una vida más o menos establecida, esto es, un trabajo estable y vivienda (aunque sea un alquiler compartido y tengas que escuchar cómo fornica tu compañero en la habitación contigua) el tedio puede llegar irremediablemente como te descuides. Y esto es sencillo. Las amistades comienzan a cumplir con las normas sociales. Ya están casados y comienzan a reproducirse. Por tanto, su actividad se reduce básicamente a trabajar, comer y cambiar pañales. Tu teléfono deja de sonar y tus planes de fin de semana comienzan a reducirse a  leer libros y ver pelis encerrado en casa de viernes a domingo.
Sin darte cuenta, los momentos de aburrimiento son cada vez más comunes y tu cuerpo pide algo de acción. ¡Ahí está! ¡Ese es el momento! ¿Solución ideal? HIJOS. Involuntariamente, tu cerebro sabe que un hijo te obligará a estar activo el 100% del tiempo, tanto mental como corporalmente. ¿Aburrimiento? Ninguno.
Ese es el verdadero “Reloj biológico”.

A todo esto hay que sumarle otro factor importante: el miedo. Los 30 años son la transición en la que dejas la juventud y entras en la madurez. Comienzas a plantearte el resto de tu vida. Unos hijos te aportarán un apoyo en la vejez, en la enfermedad y en la soledad.

Aunque este último no creo que tuviera ninguna influencia en mi decisión con el pingüino, sí que me siento identificado con la situación de rutina y de caída en picado de la vida social. ¿Qué mejor chute de vida que tener un animal clandestino y raro en tu casa? ¡Mucho mejor que un bebé! Al menos el pájaro-aún-sin-nombre no llorará toda la madrugada.

Espero que esto no sea otro problema añadido en mi ya complicada situación sentimental.

Vaya… he abierto por un segundo la boca para respirar y me acabo de tragar una pluma. Por suerte después de un ataque de tos le ha expulsado. Creo que esto no pasa con los bebés. Voy a enjuagarme la boca con lejía.

martes, 3 de abril de 2018

Un paseo por los nombres del mundo. Parte I

No pretendo ser ni original ni innovar con artículos como este. Voy a hacer un pequeño compendio de poblaciones con nombres curiosos que he ido encontrando por esos mundos. Artículos como este, a miles hay por la red. Pero es mi blog y me lo f*ll* como quiero. Y como además no gano un duro, pos ale, el nardo me dice que lo haga. Para ello he investigado un poco, me he documentado e incluso he visitado alguna de estas poblaciones (las he visitado de pasada, no a propósito para escribir el artículo, que quede en cuenta).

Empezaré por el gran pueblo de Cornuda. Ubicado muy próximo a la más conocida ciudad de Venecia, esta población goza de bonitas iglesias, plazas y calles dignas de retratos fotográficos. Según dicen las malas lenguas, su nombre viene del latín y no tiene nada ver con lo que todos tenemos en mente, pero existe otra versión más verosímil (porque lo digo yo) que indica que el pueblo se llamó así debido a dos colinas que se asemejan a unos cuernos y están a los pies de la localidad. Todos sabemos que este pueblo es el retiro espiritual de la Reina Sofía, aquí ella se dedica a hacer charlas a las mujeres sobre el amor propio y el empoderamiento... el empoderamiento para aguantar carros y carretas y no hacer caso de habladurías y mamandurrias sobre tu matrimonio. ¡Qué sabe nadie!

 Aquí tenemos a la población más famosa de todas. Constante Trending Topic del Twitter. En boca de todos y en toda la boca. Hablamos de Zas. Pueblo popularizado en la serie de TV "Padre de familia" (ver en este vídeo uno de los habituales momentos en los que hablan de esta localidad), famoso allende los mares.  Lugar idóneo para pasar el día, comprando en su popular Supermercado Claudio o comiendo una apetitosa y típica pizza gallega en el restaurante Tívoli. ¿Quién no ha deseado llevarse un "Zas en toda la boca"?



Hablemos ahora de Turquía. Gran país donador de multitud de nombres geográficos interesantes. Al menos dos... Bueno, esta vez os hablaré de Konya. Es decir, voy en serio (por si dudabais), que no me refiero a ir de coña, es decir, que no quiero ser machisto y hablar de coños y coñas y coñxs. A ver, un momento, que no se me malinterprete, es cierto, este lugar existe y no voy caer en la gracieta de decir que sus habitantes son coñeros y coñeras. Joder, vale. Estoy cagado, no me mola el Erdogan y no vaya a ser que me investigue y me detenga... no... si, me mola, viva y vota (o no ¿pa qué?) a Erdogan, pero me mola no en plan insinuando que él sea gay o algo... mierda mierda mierda... hablaré de otra población...

Acabamos esta ruta turística, de momento, por el pueblo de Pechón, Cantabria. Qué podemos decir de este gran lugar, característico por sus pájaros, sus aceras y sus árboles. Incluso tiene casas con puertas. Ínclito pueblo que podría deber su nombre al famoso Hulk, que tenía un pechote enorme y verde. Aunque la fantasía popular lo atribuya a la visita que hizo Pamela Anderson al pueblo allá por el siglo XVIII. Importante al pasar por aquí hacerse las fotos enseñando pechote y compartirlo por Instagram, aunque si eres mujer lo más probable es que te lo censuren.

Pongo fin así a la primera entrega, sigo investigando y metiendo mi cabeza en toneladas de libros históricos para traer vericidad y objetividaz, como si fuera un periodista del ABC o de La Razón.

lunes, 12 de marzo de 2018

Un pingüino en mi salón


Mañana de Martes. El día amanece tranquilo. Después del desayuno y el aseo, salgo de casa camino al trabajo con una extraña sensación. Algo me dice que mi día será de esos que se quedan para siempre en la memoria, como cuando dejas de usar pañales o firmas tu condena hipoteca.

La jornada laboral transcurre sin contratiempos. Bueno, sin contar que hoy había otra manifestación en el trabajo exigiendo la compra de cápsulas Nespresso en lugar de las Hacendado. Parece ser que ya se han intoxicado dos personas. Estas protestas de cada vez son más violentas. La última vez le lanzaron al jefe un Nokia 3310 con ánimo de hacerle daño físico grave, pero se salvó cuando otro se lanzó a por el móvil marchándose a todo correr con él, parece ser que hay gente que aún les tiene mucho aprecio.

El caso es que llego a casa, mi santuario a pesar de ser un piso compartido, donde me relajo con mis lecturas y mis divagaciones. Mi pensamiento de la semana iba sobre el materialismo. La anterior semana encontré una caja con recuerdos de un viaje que realicé hacía ya nueve años. Me gustó rememorar situaciones y sitios mirando objetos materiales en lugar de fotos pero no podía evitar pensar que si hubiera un incendio perdería estos recuerdos y no es bueno aferrarse a nada material. Deberíamos aprender a estar contentos con lo que tenemos en lugar de querer más y más o acumular por acumular.

Pero es inevitable tenerle cariño y aprecio a un objeto inanimado, material y que no te aporta nada realmente, su valor es una impresión totalmente subjetiva.

Mi lupa, por ejemplo. Tengo una lupa que me regaló mi abuelo poco antes de fallecer. No es bonita, ni tiene un valor económico apreciable. Simplemente me fascina pensar que mi abuelo la usaba en su trabajo cotidiano. Desde entonces ha estado conmigo y le he dado mucho uso. Me gusta usarla para acercarme a otra realidad imperceptible a simple vista. Vale un mundo para mí.

De repente oigo un ruido que me hace regresar al mundo desde mis cavilaciones. Algo así como un pato que no sabe cantar. Yo estaba sentado en mi butaca, sin quitarme aún el abrigo aunque sí los zapatos (lo hago para relajarme, estoy cinco minutos hasta reaccionar de nuevo) y veo cruzar por la puerta un extraño ser blanco y negro. Mis ojos se abrieron tanto que comenzaban a replegarse sobre sí mismos. Me levanto y noto algo resbaladizo en mi pie... lo miro, una pequeña masa blanca muy alargada que desprende un fuerte olor a pescado podrido. Primer pensamiento material: Mis calcetines favoritos, a la basura que van a ir después de esto.

Sigo caminando descalzo y escucho el sonido de un objeto caer al suelo y estallando en pedazos. Corriendo me asomo y veo en el suelo trozos de lo que era un bonito jarrón chino, pero traído de la China de verdad y no del comercio de la esquina. Un bonito y especial recuerdo perdido. Material.

De golpe, ese canto de pato mareado de nuevo. Levanto la vista y veo a un pingüino subido encima de la silla de mi escritorio. Él también me está mirando a mí. Mi cerebro está totalmente inoperativo, incapaz de computar lo que ven mis ojos. El pingüino cambia su mirada a lo que hay encima del escritorio. Como si me leyera la mente, posa su vista en mi lupa, MI LU-PA.

Fue tan rápido que no aseguro que ocurriera exactamente así, pero mi sensación es que volvió a mirarme mientras yo arrancaba a correr a la velocidad del rayo desgarrando un gran y alargado “¡NOOO!”, el pingüino levantó sus alas y con una de ellas empujó mi preciada lupa al suelo.

Ahora mismo estoy con Germán, mi compañero de piso. Parece ser que se ha encontrado al pingüino en un contenedor (lo más normal del mundo) y ha pensado que era una fantástica idea el que lo tuviéramos de mascota. Nada más meterlo en casa, se fue a comprarle comida. En mi mano, la lupa con la óptica crujida. Aún se puede ver a través de ella, pero ahora además de aumentar la realidad y la trastoca a modo de caleidoscopio amplificador.

El pingüino me ha enseñado sin querer una gran lección y me ha resuelto el pequeño debate interno que tuve durante la semana. El materialismo nunca es bueno y hay que procurar hacer lo posible para desaferrarse de todo objeto y nunca dotarlos de más simbolismos del que puedan tener.

Quizás es por eso por lo que he accedido a la insensata idea de acoger a un pingüino como mascota. Germán se siente mal por lo de la lupa, pero yo no. Me he quitado un peso de encima. Y viéndolo de otro modo, ahora la dichosa lupa es más especial porque tiene otra historia que contar.

lunes, 5 de marzo de 2018

La lupa rota

De un tiempo a esta parte comencé a perder unas prácticas y costumbres para ganar otras diferentes. Las cosas cambian y evolucionan, a veces a mejor, a veces a peor. Y como la vida da vueltas y vueltas, ahora de nuevo intento retomar esas costumbres olvidadas que, cosas de la vida, tocaban el campo de lo creativo, como hacer fotos o escribir... pero me veo sentado delante de la pantalla y del teclado y mis dedos sencillamente no fluyen. Es como el tractor que ha estado en un rincón del cobertizo que se dejó el abuelo aparcado antes de fallecer y nadie más usó. Abandonado, polvoriento y oxidado. Y entonces decides arrancarlo. Pero no funciona, necesita una puesta a punto. Engrasar, limpiar, mover... Cuesta arrancar la maquinaria, volverla útil.

Así me siento. Me cuesta escribir, desarrollar una idea y lo peor, sacar a relucir un sarcasmo desahogador y curativo. 

Hace unos años preparé otro blog (además de este), compré un dominio de Internet y me curré un diseño web para publicar bajo dos seudónimos un relato por capítulos. La propuesta era mezclar mis pensamientos y cavilaciones con un relato de ficción. Su título fue "La lupa Rota". (por un tiempo, el dominio, www.laluparota.com fue mio). La intención era buena, pero la falta de motivación y diversas circunstancias hicieron que se quedara ahí, como si fuera parte del tractor. Así que creo que estaría bien aprovechar lo poquito que hice y obligarme a tener esto atendido y seguir el hilo donde lo dejé. 

La lupa rota trata sobre dos compañeros de piso. Uno, Len Colin, sensato y tranquilo y el otro, Germán Sarcina, un poco locaza y dicharachero que ven rota su rutina cuando este último se encuentra en la basura a un pingüino y deciden adoptarlo de mascota.

Un amigo me preparó un boceto del diseño de personajes. Los dos compañeros de piso aparecen "apingüinizados" aún siendo humanos, pero era una forma de reflejar cómo sus vidas iban a cambiar a raíz de la adopción.

Así que en breve comenzaré a publicar y a forzarme y violarme a mi mismo para escribir y  ver si la mala baba y las musas me perdonan y deciden visitarme de vez en cuando. Todo es empezar.

martes, 20 de febrero de 2018

Esta cocina es un infierno

NOTA:
Allá por Julio de 2014 estaba relatando mis experiencias por las Australias. Por algún motivo se me quedaron descolgadas un par de historias que no llegué a publicar. Como ahora estoy con un propósito de intentar hacer el esfuerzo de tratar de procurar una pretendida prueba de retomar la escritura, revisaba este, mi blog abandonado, y rescato esta anacrónica historia como para empezar, asín, sin esforzarme tampoco. Sin más, dejo aquí el relato.

(Fecha original del post: 9 de Julio de 2014)
Friday night. He comprado huevos y una suerte de Jamón York para poder prepararme una tortilla. Me apetecía algo caliente. Aquí es costumbre cenar a las siete, así que como dice el dicho: allá donde fueras, haz lo que vieras. Esperé a esa hora sin merendar nada para abrir el apetito, entonces comencé a escuchar ruidos desde la cocina.

La verdad que no me apetecía que me vieran cocinar, será la falta de costumbre de tantos años viviendo solo en casa, una comodidad totalmente rota compartiendo piso con completos desconocidos.

Una hora después me animo a subir, pensando en dejar el tema tortilla para otro momento y hacerme sandwiches calientes. Al llegar arriba estaba mi compañero holandés con un amigo suyo al cual saludo brevemente y veo la cocina vacía así que aprovecho la ocasión. Decido hacerme la tortilla. Desconocía el alcance de esa decisión.

Preparo las cosas mientra hablo con Joost (el neerlandés) que me ofrece todo tipo de comida, no sé si ya se imaginó que aquello podría acabar en desastre o simplemente trataba de ser amable. Le veo sacar de nuevo su pizza congelada de la nevera (tengo la sospecha que sólo se alimenta de eso).

Busco una sartén y veo una mínimamente decente, quizás un poco grande, pero podrá servir. Como tiene un poco pinta de vieja, le pongo aceite de girasol, suficiente para llenar el fondo, pero no para hundir la tortilla. Enciendo el fuego y comienzo el proceso...

Algo extraño comienza a suceder cuando veo que le cuesta hacerse, no distingo que el fondo se vaya solidificando, así que le doy con la paleta un poco y upppss... ¡se ha pegado! ¡El aceite no ha servido de nada! Ya me imaginaba que la sartén no sería antiadherente, pero de eso a que fuera super-adherente ¡hay un mundo! Intento despegarla, con el consiguiente desastre, pero es que eso no es pegarse eso es superglue 3, 4 y hasta 10. El caso es que sigue sin hacerse y se comienza a pegar por donde ya había restos pegados! ¡Horror! ¡Pero qué invento es este! Aquello ya deja de ser tortilla, no es ni huevos revueltos, no es ni comida. Intento juntar los restos y no dejar de moverlo, pero sigue sin hacerse del todo. Cuando escucho a Joost acercarse a la cocina, rápidamente saco aquella masa y la meto entre dos rebanadas de pan de molde.

Como quien no quiere la cosa, comienzo a lavar esa sartén satánica y Joost me pregunta que si tengo novia en España... pobrecillo, no tiene gaydar, pero qué joputa, a saber si lo dice porque nota que mis habilidades culinarias dejan mucho que desear.

La sartén no se lava. Le rasco, la froto, uso baba de Alien y aquello no sale. ¡Me cago en sa puta! Eso si, está al rojo vivo, es decir, no ha cocinado la tortilla pero quema más que el cecinero de un bingo. Rasco y rasco, noto las miradas de Joost y su amigo, pero yo estoy dale que te pego.

Por fín consigo sacar aquello. Había más tortilla incrustada y formando parte de esa sartén, que en mi plato.

A Cthulhu pongo por testigo, que jamás volveré a usar esa maldita cosa.

Ahora voy a comer mi sandwich de huevos con jamón y queso.

miércoles, 25 de febrero de 2015

Lo que hay que ODIAR

(IN)Cumpliendo mis propósitos de año nuevo, preparo nuevo artí-culo, que aunque parezca que me pongo serio, NO.

Voy a escribir sobre la odiosa moda de odiar algo.

Y es que la sociedad nos impone casi todo en la vida, cómo vestir, cómo actuar, lo que nos gusta y también lo que odiamos (no confundir con el “No gustar”). Las redes sociales ayudan a magnificarlo todo, muy estilo “Gran Hermano". Si alguien con un mínimo de relevancia (no hace falta que seas importante, basta con tener un buen número de seguidores en cualquier red social) dice “Mu”, creará una corriente de opinión que ríete tú (Atención: momento friki) del Río Bruinen arollando a los Nazgul

En un intento por aportar un granito de arenilia para sellar la paz social en el mundo, me dispongo a hacer una pequeña lista de esos ODIOS que la sociedad nos obliga a sentir pero que si te paras a pensar te preguntas si realmente es para tanto.


Empiezo con el decadente cantante Justin Bieber.  La pasión de odio que ha despertado este "artrista" ha destapado todo tipo de prejuicios por parte de las personas humanas y su sensibilidad, parafraseando a Carmina. Este chico no ha sido más que otro de tantos ídolos de jóvenas prepuber, como lo fueron Tom Cruise, Leif Garret, Alejandro Sanz o Take That por poner sólo unos ejemplos (no estaría mal hacer otra lista de grandes mojabragas).
Nada nuevo ni nada diferente al resto, pero la sociedad ha cargado con él por tener éxito en la era de las redes sociales. Se le ha querido ridiculizar diciendo que parecía una "niña" (Oh, qué crueldad, con lo malo que es ser niña), que tiene pocos músculos (a la hoguera con los que no marcamos tableta de chocolate) o hasta que no llena el paquete (¡Debe morir YA!). Machismo, transfobia, gilipollez, amplio ha sido el abanico de insultos.

Uno de los primeros fenómenos sociales interneteros fue el evento “Star Wars Episodio I” allá por el 99, cuando se estrenó en cines. El grabar películas dentro de un cine usando una cámara de vídeo y compartirlas por foros del ciberespacio casi comenzó con el film de George Lucas cuando la tarifa plana era aún algo minoritario. De allí también apareció un gran ODIO impuesto por moda.
¿Por qué esa manía visceral al personaje de Jar Jar Binks? Un personaje cómico sin más, quizás muy infantil, pero no justifica en absoluto la campaña dehtructorah que se montó en contra de su persona. No eras un verdadero fan de la saga galáctica si no pedías la muerte del personaje. Incluso Lucas se vio presionado a reducir la presencia de tal magno gungan en las otras dos películas.
Nunca sabremos cómo hubiera sido la historia con Jar Jar ¿Se habría tirado Anakin por su voluntad al fuego del volcán con tal de no aguantarle más? ¿Habría sido el niñero oficial de Leia? Preguntas que jamás podrán ser contestadas.


Hubo un momento en la historia reciente en que alguien decidió que el tipo de letra Comic Sans no sólo no le gustaba si no que era una mierda y una infamia usarla. Lo expresó donde fuera y ahora una gran masa enfurecida piensa igual, desde diseñadores hasta informáticos. Hay incluso estudios que intentan demostrar lo mala que es esta fuente. Y de nuevo me hago las dos preguntas básicas de este artículo: "Whaaaat?" y luego "Why?".
Analizándolo tranquilamente es una fuente sin más, de estilo infantil, como tantas y tantas otras que hay. Está incluida en Windows desde antes que naciera el Bieber y era la fuente más desenfadada que incluía el S.O. Quizás pasó lo mismo que a Jar Jar, sin razón de peso se convierte en algo odiado y la animadversión hacia esta fuente ya es imparable.


Un hecho curioso en el mundo del séptimo arte es que si una película se convierte en film de culto o mito, es intocable y los fans pasan a ser amos y señores de ese producto. La última (y desafortunada) película de Indiana Jones incluyó a unos extraterrestres que fueron más criticados que otros elementos terribles que contenía la cinta, como esa iluminación tan artificial o las escenas a lo Tarzán de la jungla. Alguien pensó que eso de unos bichos verdes era una tontería y no pegaba con el serio Jones que ha lidiado con arcas mitológicas que encierran poderes místicos, con señores que introducen su mano en un pecho y sacan el corazón sin que caiga ni una gota de sangre ni provocar una herida, con caballeros templarios de centenas de años que te de dan la inmortalidad... pero ¿marcianos? ¡Hombre, por favor! ¡Eso no se lo cree nadie!
Los que semos más fans de verdá ya conocemos la experiencia que tiene el Dr. Jones con los extraterrestres gracias a "Indiana Jones and the fate of Atlantis", una maravilla de aventura gráfica que debieron adaptar a la gran pantalla cuando tuvieron la oportunidad. A mi juicio, mejor que alguna de sus películas clásicas.


La última moda de ODIAR algo es la de los palos selfies. El regalo estrella de estas Navidades, pero que existen al menos desde que se popularizaron las cámaras GoPro. De nuevo el mismo caso que con Justino Bieber, un producto se vuelve mainstream e ipso facto hay que odiarlo y llamar tontos a los que lo usan.
Pero es algo verdaderamente útil y gracias a él se han hecho fotos impresionantes que de otro modo hubiera sido imposible. Si no quieres ser un inadaptado social, insulta a la gente que veas usarlos por la calle, no te olvides de ridiculizarlos y amárgate por ver gente feliz autofotografiándose en modo onanista.


No existe confirmación de porqué existe la moda de odiar algo sin criterio alguno. ¿Envidias? Tal vez, amigos. ¿Aversión a lo mainstream? Muy posible. Aunque después de todo, que todos odien algo, hace que odiarlo se vuelva mainstream y entonces los hipster odiantes se vuelven en contra de sus ideales e implosionan. Ojalá... pero no.

Es lo que tienen las modas, capaces de encumbrar grandes basuras como obras de arte, y condenar a buenas ideas al ostracismo.
Todos hemos caído en el odio social en algún momento de nuestras vidas, nunca es tarde para superarlo. ¡Tú puedes!

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Deseos para el año nuevo

Siguiendo los preceptos del (estúpido y sensual) calendario Gregoriano (¿para cuando su actualización?) celebramos otra vuelta del planeta Tierra alrededor del sol en un día random sin sentido alguno. Fuegos artificiales, cenas, hipocresía, bla bla bla y bla. Esa es la Nochevieja. Quién más quien menos hacemos nuestra lista de propósitos para el año nuevo que nos olvidamos al sonar la duodécima  campanada. Hoy presento mi lista de 12 deseos de año nuevo. Con todo mi amol y mi cariño.

La desaparición total de heteros que estén buenorros

No entiendo como podemos seguir así. ¿Dónde están esos heteros feos, con barriga colgandera, sin culo, estilo Paquirrín que tanta indiferencia nos dan? Parece que existe una plaga de heteros más atractivos que cualquier gay habido y por haber. Las mujeres que practican la heterosexualidad tienen posibilidades, pero...  ¿es que nadie piensa en nosotros?. Una total vergüenza que esto pueda suceder. Homofobia en todo su esplendor.


Prohibición de la moda de los pantalones cagados con enseñamientos de ropas interiores varias.
 
Con su consiguiente persecución y campaña denigratoria contra la gente que los usa. ¿Cuánto tiempo más va a durar esto? Una moda que provoca desviación de la columna debido a la forma de caminar de pato que tiene que hacer la gente para que no se caigan del todo. ¡Y esto lo pagamos todos en la Seguridad Social! Me niego.




Que la OMS recomiende la ingesta diaria de Donuts de Chocolate y golosinas.

Por favor, por favor, que alguien descubra las capacidades antioxidantes, beneficios cardiovasculares y poderes curativos de estos alimentos. No comprendo porqué investigan las propiedades del Vino y nadie lo hace de esto. ¡Cuánta discriminación en el mundo!





Que Hollywood lleve a la pantalla de una vez el juego Flappy Bird
 
Hablan de crisis de ideas, pero tienen un éxito sin precedentes en la adaptación de este juego y no lo aprovechan. Un final más inesperado que el de Mar adentro o La Pasión. Aunque entiendo que el coste de producción de esta apasionante historia pueda ser estratosférico debido a la cantidad de CGI y demás efectos que pueda necesitar.



Que nos conquiste el país de la Merkel y nos impongan el alemán como única lengua


Genug, um eine unverwechselbare Sprache und vor allem separatistischen Element zu machen. Jahrhunderte Koexistenz mit mehreren Sprachen und haben nicht gelernt, und lassen Sie den politischen Abfall weiterhin, uns für sie zu manipulieren. Es lebe die deutsch! Tod den iberischen Sprachen!

Nota: He usado el Google translate. No me hago responsable de que lo que quería decir y lo que me traduzca no tengan nada que ver.

Un WikiLeaks con un outing masivo de políticos del PP y otros. 


Gracias a ellos, los homosexuales volvemos a ser ciudadanos de segunda. Ellos solicos  firmaron un convenio para evitar que podamos adoptar niños rusos. Esto se merece que saquemos ya del armario a estos desviados. Además sería una cortina de humo estupenda para evitar que la gente siga amargándose con noticias de gran calado como que Bigote Arrocet compre churros o que la Pantoja vaya a cantar en la coral de prisión.

Que a Desahogada, Keunam y Elvisa les den un trabajo en teles, radios, cines hasta que nos den espasmos de tanto verles por todo.

Son ídolos de masas, hacen un trabajo estupendo, mejor que muchísima gente que triunfa sin talento, como Pablo Motos, Manel Fuentes o los estilistas de MHYV. Merecen trabajar para que podamos disfrutar de sus obras, con sus artes ya atemporales. Quiero que sean la locución del metro, quiero que den el tiempo, los números premiados de la ONCE y que nos cuenten en las noticias cuánto dinero nos roba nuestro presidente y sus secuaces, cuánta gente ha muerto en los terremotos. Con ellos la vida es distinta. Quiero que redoblen Ana y los siete, quiero verles comentando el debate del estado de la nación. ¡Los amo!


Obligatorio tener título de Bachillerato para aparecer en TV.


Este es el más polémico de mis deseos, lo sé. De un decretazo se acabarían Mujeres, Hombres y viceversas, Adanes y Evas, algún que otro tertuliano de Sálvame y demás contertulios políticos. Pero antes de crear alarmas, tranquilidad, población española, Mariló Montero seguiría al pié del cañón, no tiene carrera pero sí el graduado.


Éxito de masas de Bisbal, Melendi, Estopa y otros artistas españoles en regiones siberianas.


Les deseo lo mejor del mundo, que triunfen como lo hizo Manolete. Que los amen y los veneren y que se queden allí para siempre y no vuelvan a publicar nada en la madre patria por favor. Y de paso, alguien le podría explicar a Fito que el pentagrama musical se compone de más de tres notas musicales y que puede variarlas, que escribir la misma canción una y otra vez no está bien considerado. Que la gente vaya a tus conciertos no significa que seas bueno, que todos sabemos que el PP también ganó de mayoría absoluta.


Para finalizar, deseo tener creatividad y menos vagueza para escribir artí-culos muchisísimo más a menudo (que actualmente es 0, no debería ser tan difícil). Que gusten o no... eso ya es otra historia que debe ser contada en otra ocasión.


Nota:
Sé que la ironía, el humor negro o la sátira son conceptos desconocidos e ininteligibles para la amplia mayoría de la población, es por ello que advierto desde ya que lo aquí expuesto no pretende ser algo que desee realmente o se me pase por la cabeza cumplir, a no ser que me convierta en Emperor of the World que entonces sus vais a cagá.
(Nada más colgar el articulo ya tuve la primera queja, a pesar de que esta nota estaba al principio de todo hasta que lo he cambiado. En fin.)